jueves, 23 de abril de 2026

No tengo un jardín, ni un huerto, ni un vergel.

En el lugar donde vivo ya no tengo un jardín, ni un huerto, ni un vergel.
Simplemente sueño con el paraiso.
Quiero que las plantas vivan libres y sin mi ayuda y quizás -algún día- poder cosechar todo el alimento que necesite, física, emocional y mental, de su vitalidad natural. 
Ya empiezo a disfrutarlo. 
Estoy convencido de que prácticamente todas las plantas silvestres son asimilables, desde su raíz, tronco, ramas, flores, frutos, semillas,... 
Pueden comerse bien crudas, germinadas, fermentadas, siempre bien salivadas y con mucha calma, agradeciendo la generosidad de nuestra naturaleza y dándonos cuenta de que somos ella.

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